La Ballesta

SegÚn el código de los caballeros medievales, estos disponían de la lanza, la espada, el hacha, la maza y la daga, armas de horror, directas y personales. Pero el empleo de armas arrojadizas era considerado como un acto vil. Al caballero no le importaba el uso del arco pequeño. Su poca potencia no resultaba peligrosa para el. Sin embargo, cuando apareció la ballesta las cosas cambiaron. El virote que lanzaba esta maquina atravesaba la malla metálica y estaba manipulada por cualquier persona escondida entre los arbustos.

Llego a prohibirse la ballesta, excepto si se usaba contra el infiel. Pero las milicias populares ignoraron tal prohibición. Se entablo una lucha de defensa y ataque: los caballeros perfeccionaron su blindaje y los infantes... emplearon medios mecánicos para cargar la ballesta. En Inglaterra la Carta Magna del siglo XIII prohibió el uso de ballesta, pero en esta época los ingleses disponían ya de un arma más eficaz: el arco grande.

El Arco

En Inglaterra se empezó a hablar del arco grande a mediados del siglo XIII, y en el XIV ya era el arma nacional del pasado. El arco estaba al alcance de todos. Dos metros de madera de olmo eran suficientes. Muy tensado, tenía un alcance similar al de la ballesta, pero con la ventaja de tiro más rápido.

Los ingleses, galeses y flamencos supieron hacer un arte nacional del tiro del arco, practicándolo desde la infancia. En la Guerra de los cien años, en las batallas de Crecy (1346) y Azincourt (1415), la flor y nata de la nobleza francesa, con sus armadurasa, quedo diezmada por los arqueros ingleses. Y nada pudieron hacer los ballesteros genoveses que ayudaban a Francia.

En resumen: que la ballesta por un lado y el arco por el otro marcaron la decadencia de la caballería feudal. Posteriormente, la pólvora y la infantería organizada le darían el golpe de gracia.

Arco Moderno

Arquero medieval

Ballesta

La Polvora

...Un monje alquimista se hallaba en su laboratorio realizando misteriosos ensayos. Tenia casi resuelto el problema de solidificar el mercurio y convertirlo, según el, en oro. Echo azufre y salitre en el crisol, luego coloco este en el fuego y sobrevino una gran explosión que sacudió hasta los cimientos del convento. De esta forma supone la tradición que tuvo lugar la invención de la pólvora. Y también la tradición señala como autores del descubrimiento a dos monjes: el ingles fray Roger Bacon (1212-1294) y el alemán Bertoldo Schwartz o el Negro. Parece que todo ello no es más que una leyenda sin fundamento alguno. Otros autores dicen que fueron los chinos quienes inventaron la pólvora, aunque es mas probable que fuera debida a los árabes, que en la época medieval cultivaron las letras y las ciencias, siendo muy aficionados a la alquimia (vocablo árabe del que deriva la palabra "química").

El primer registro escrito que hay sobre la pólvora en Occidente, es un anagrama en el ultimo capitulo de un tratado científico De Secretis Operibus Artis et Naturae et de Nullitate Magiae, escrito por el monje fray Roger Bacon (1212-1294) en el año 1242, se cree que Roger de Bacon lo tomó de algún texto árabe, puesto que mantenía con los eruditos del mundo islámico una excelente relación.  En un tratado posterior del año 1266 y escrito por el mismo autor, hace referencia a la pólvora y da las siguientes proporciones, 7 partes de salitre, 5 de carbón y otras 5 de azufre (41% salitre, 29.5% carbón y 29.5% azufre), además dice que en esas fechas ya era conocida en diversos lugares.

Roger Bacon no revela en sus tratados el origen de la pólvora, no la reivindica como invención propia y tampoco parece darle una importancia excesiva, esto hace suponer que ya era conocida por aquel entonces, pero solo como una rareza científica que usaban para asombrar o asustar a la gente y que carecía de utilidad concreta.

Roger Bacon

Manuscrito Milenete (1326)

Jeronimo Zurita

En la actualidad se acepta que fuera desarrollada por los árabes, o por lo menos quienes primero le dieron una utilidad bélica. Estos mientras Europa atravesaba el periodo oscuro post-romano, cultivaron las ciencias y las letras, traduciendo a los sabios griegos y latinos, siendo también muy aficionados a la alquimia (vocablo árabe del que deriva nuestra palabra "química" y que designaba la ciencia que pretendía encontrar el procedimiento para transformar los metales innobles en oro).   A raíz de la expansión del Islam, los eruditos cristianos conocieron las misteriosas experiencias y a vez realizaron las suyas, considerándolas solo como algo curioso. A inicios del siglo XIV alguien encontró su aplicación práctica al inventar el cañón. De todos modos no se descarta, a pesar de lo dicho antes, que los árabes tomaran en último término el sistema para fabricar la pólvora de la inmensa China, tal como atestigua el famoso viajero veneciano Marco Polo.

Una de las primeras referencias autenticas que poseemos sobre un arma de fuego se halla en el manuscrito de Milemete (1326) que contiene una ilustración en la que se encuentra un atemorizado guerrero encendiendo la mecha de un cañón en forma de vasija. Otras referencias se hallan en los Anales de Aragón, de Jerónimo Zurita, sobre una maquina de combate que llevaba pelotas de hierro que se lanzaban con fuego. Una crónica histórica refiere que en 1340 los moros de Algeciras lanzaban pellos de hierro del tamaño de una manzana y las arrojaban sobre los asediadores cristianos. El uso de los primitivos cañones denominados bombardas (piezas de láminas de acero forjadas en forma de tubo y reforzadas con arandelas metálicas) se fue generalizando poco a poco, debido al escaso grado técnico metalúrgico de la época.

A fines del siglo XIV existían ya bombardas para tiro de elevación (morteros) y para tiro tenso /culebrinas), ambas para ser usadas en los asedios. Al principio y durante bastante tiempo las balas de gran calibre fueron de piedra maciza, debido a que al ser más ligeras que el hierro producían menos retroceso y menor estallido de los cañones junto, junto con un mayor alcance, y sobre todo resultaban más económicas.

 

Bombarda

Trueno de mano de Tannemberg, 1390.

Bombarda de mano: Llamada también " palo de fuego" o " de trueno". Era un tubo de hierro montado en un palo. Se cargaba por la boca y sobre la pólvora se atacaban trozos de hierro.   No hay duda que en estas armas era importante disminuir la peligrosidad del manejo de la pólvora y la necesidad de conseguir una mezcla perfecta en campaña para evitar los tiros fallidos.

A fines del ya citado siglo XIV aparecieron pequeños cañones usados por caballeros sin escrúpulos, que derivarían en armas individuales portátiles. La bala de plomo debía salir con fuerza, pero tenia poca eficacia, porque acertar en el blanco, aguantando el cañón con una mano, encender con la otra y estar encima de un caballo no era cosa fácil.

 

Bombardilla

 

Culebrina

 Clasificación de piezas de artillería

Piezas grandes

Piezas pequeñas

Piezas de trayectoria curva

Culebrina

Bombarda 20 a 30 cm. de calibre.

Pasavolante 7 a 8 cm. de calibre.

Mortero 9 a 16 cm. de calibre.

Culebrina 9 a16 cm. de calibre.

Bombardeta 8 a 10 cm. de calibre.

Falconete 5 a 7 cm. de calibre.

Trabuquera 20 a 30 cm. de calibre.

Sacre 7 a 9 cm. de calibre.

 

Cerbatana 5 a 7 cm. de calibre.

 

Verso 4 a 5 cm. de calibre.

 

Ribadoquin 2 a 5 cm. de calibre.

 

Sacabuche 2 a 6 cm. de calibre.

 

Esmeril 4 a 5 cm. de calibre.

 

 

Posteriormente hay una serie de reformas, clasificando las piezas de artillería; además de su calibre se tiene en cuenta el material con que ha sido construido el tubo y el peso del proyectil.

Los Husitas

A principios del siglo XIV la cristiandad atravesaba una profunda crisis, debido a las diferencias religiosas entre los pueblos europeos. No echemos en el olvido que una parte del clero se había contagiados de las instituciones laicas, adquiriendo territorios y vasallos y disponiendo de grandes riquezas. Nada consiguieron las advertencias del Papa y los ejemplos de las órdenes religiosas mendicantes. Esta minoría de eclesiásticos que no cumplía las normas del evangelio provoco el que en ciertos sectores se buscaran otros caminos religiosos no ortodoxos. Pero en esta búsqueda olvidaron los principios del cristianismo y quedaron dentro del campo de la herejía

Entre los nuevos herejes estaban los husitas, ubicados en el centro de Europa, en Bohemia. Pero vencerlos no iba a ser tan fácil como con los albigeneses del sur de Francia. Porque los husitas idearon una nueva táctica guerrera: "el castillo transportable". Una columna de hasta trescientos carros avanzaba a paso de caballo y destruía los poblados enemigos. Y lo mismo servia para el ataque que para la defensa.

...los herejes husitas se llamaban así por ser adeptos a Juan Hus y llevaban como símbolo un cáliz.

El castillo transportable de los husitas era una táctica parecida a la que usaron años mas tarde las caravanas de los colonos norteamericanos contra los indios o las de colonos holandeses (boers) de África del Sur contra los zulus o zulúes.

Ni una sola vez durante treinta años los caballeros cristianos lograron vencer a los husitas, que con su estrategia habían conseguido desconcertar al adversario.

...Los husitas empleaban un cuerpo de ingenieros que allanaban las dificultades que surgían durante la marcha. Los husitas usaron mucho la incipiente artillería, que beneficiaba a los que tenían que defenderse. Cuando la caballería enemiga se estrellaba en la muralla, y los supervivientes se retiraban con sus agotadas monturas, salían los husitas de su reducto y atacaban a sus enemigos cara a cara. Para emplazar el campamento se elegían lugares altos o zonas donde abundara el agua con el fin de cavar un pozo y llenarlo, los carros eran despojados de caballos y arreos, siendo unidos con sólidas cadenas. A cada carro le correspondían de cuatro a seis caballos y dieciocho a veintiún hombres, distribuidos as: dos con arma de fuego, seis ballesteros, cuatro con trillos, cuatro con alabardas o picas, dos carreteros y dos escuderos. Una de las bases del éxito husita era su organización y coordinación. Cada carro lo mandaba un capitán